domingo, 29 de marzo de 2015

REINADO DE LOS AUSTRIAS (1515-1700) (II)

Las villas de Mendavia, Arróniz, Dicastillo, Allo y varias poblaciones más, estaban bajo la jurisdicción del conde de Lerín, el cual impartía justicia y cobraba las pechas anuales correspondientes. En el caso de Mendavia se establecieron en 500 robos de trigo y 500 robos de cebada puestos en el palacio de Lerín, tal como habían quedado establecidas como pago realengo desde finales del siglo XIV (125 cahíces = 500 robos). Éstos se incrementaban con unos quince robos más, ya que la medida que usaba el de Lerín era la de la merindad de Pamplona, algo mayor que la de Estella.
Mendavia formó parte del condado de Lerín hasta la desaparición de los señoríos en la primera mitad del siglo XIX. Desde entonces fue ayuntamiento separado sometido a régimen común.
La sucesión de condes a los que pechó Mendavia en los siglos XVI y XVII puede seguirse aquí. En 1507 los condes de Nieva doña Francisca de Estúñiga y don Antonio de Velasco, biznietos de don Iñigo, eran dueños de las pechas y jurisdicciones de la villa. En 1513, Luis de Beaumont, tercer conde de Lerín, recibió por su ayuda al rey Fernando el Católico la restitución de sus antiguos estados y posesiones, entre ellos estaba Mendavia. A él se entregaron las pechas. En 1530, le heredó otro Luis de Beaumont como cuarto conde de Lerín; al morir en 1565, le sucedió su hija doña Brianda de Beaumont, que ya figura en los archivos parroquiales de Mendavia, como recibidora de pechas. Doña Brianda, quinta Condesa de Lerín, casó en 1564 con Diego de Toledo, segundo hijo del Duque de Alba; con este motivo, el Rey de España, Felipe II, despachó en favor de Diego de Toledo el título de Condestable. Diego Álvarez de Toledo (n. 1541- m. 1583), fue así 6º Conde de Alba de Tormes y 5º Conde de Lerín, Condestable del Reino de Navarra.
En 1585 murió sin sucesión el Duque de Alba, Fadrique, pasando el título ducal a Diego, Condestable de Navarra. Los títulos de Conde de Lerín y Duque de Alba se unificaron en el hijo de Diego y Brianda, llamado Antonio Álvarez de Toledo y Beaumont, n.1568-m.1639, 6º Conde de Lerín y Condestable de Navarra (1588-1639), 5º Duque de Alba de Tormes y 3er Duque de Huéscar (1585).
Fue padre de Fernando III Alvarez de Toledo y Mendoza, n.1595-m. 1667, 6º Duque de Alba de Tormes 7º Conde de Lerín y Condestable de Navarra (1639-1667), casado con: Antonia Enríquez de Ribera y Portocarrero, m.1623.
Ambos fueron los padres de Antonio II Alvarez de Toledo y Enríquez de Ribera, n.1615-m.1690, 7º Duque de Alba de Tormes y 5º Duque de Huéscar, 9º Conde de Alba de Tormes, 8º Conde de Lerín, Condestable de Navarra (1667-1690).
Antonio II fue padre de Antonio III Álvarez de Toledo y Velasco, n.1645?-m.1701, 8º Duque de Alba de Tormes, G.E., 10º Conde de Alba de Tormes, 9º Conde de Lerín, Condestable de Navarra (1690-1701).
Al morir Antonio III le sucedió su hermano Antonio IV Martín Álvarez de Toledo y Guzmán-Dávila, n.1669 - m.1711, 9º Duque de Alba de Tormes, G.E., 11º Conde de Alba de Tormes, 10º Conde de Lerín, Condestable de Navarra (1701-1711).

Comenzando el siglo XVI, Mendavia tenía sobre sus tierras tres pechas: el censo anual se  pagaba en el palacio de Lerín para el conde; la pecha de Mende la Vieja, cuyas rentas se pagaban al abad de Irache; la  tercera pecha, de entre seis y ocho robos de trigo, como  carga anual a pagar al Arcediano de Santa Gema. El monasterio de Santa Gema estaba situado en una colina cercana al Ega aguas arriba del molino de Labeaga, en Tierra Estella. Santa Gema siempre perteneció a la catedral de Pamplona, posesión que fue confirmada por el rey Sancho el de Peñalén en 1063. Estaba habitado por numerosos monjes y generaba abundantes rentas con las que se constituyó en la catedral de Pamplona uno de los arcedianatos (dignidad o cargo eclesiástico) más ricos de la época. No está claro el origen de esta pecha, pero lo cierto es que se pagó desde muy antiguo y se mantuvo hasta el siglo XIX.
Los mendavieses cada año llevaban en sus carros hasta el palacio de Lerín 500 robos de trigo y 500 de cebada. Se le entregaban de acuerdo a la medida de la merindad de Pamplona, un poco diferente a la de Estella. La diferencia era de un 3,2 % lo que suponía 32 robos más. La villa debía pagar también los portes: aproximadamente 300 reales.
En 1690, en el primer libro de Propios que se conserva en Mendavia, anotan: Se pagan por Eugenio Márquez 516 robos de trigo a Adán de Zay y Lorda, Tesorero del Excmo. Duque de Alba, Condestable de éste Reyno. Con otra tanta cantidad de cebada, por el censo perpetuo, cuyo plazo se cumple por San Miguel (29 de septiembre). Y en 1692: 293 reales y medio gastados en el porteo de llevar el trigo y cebada a Lerín del censo perpetuo que se le debe al muy excmo. condestable, que eran 133 robos de trigo y cebada y de la villa de Sesma 13 robos a real y medio. El mismo Tesorero se menciona hasta 1698.
En el mes de mayo la iglesia acostumbraba a recoger el diezmo de los corderos. Los ganaderos entregaban los animales que les correspondían a los curas, los cuales separaban los correspondientes al señor obispo y el resto lo repartían entre ellos, contando si eran beneficiados de media ración o de ración entera.

Los cargos municipales nunca se eligieron o designaron por unas normas generales, sino que cada pueblo mantenía su propia forma según costumbre o fuero. De todos modos pueden reducirse a tres formas; una, la elección por los vecinos; otra, la designación de los nuevos miembros por los salientes; y finalmente por insaculación o sorteo de los vecinos que figuraban en unas bolsas, enunciándolas por orden cronológico de aparición.
La elección por los vecinos fue un sistema utilizado preferentemente por los pueblos pequeños, allí donde concejo abierto era posible y acostumbrado. El tercer sistema, en expansión durante la Edad Moderna, fue el sorteo o insaculación. Existía en cada pueblo una serie de bolsas en las que constaban los nombres de las personas –teruelos– que podían acceder al cargo; llegado el momento se extraían de cada bolsa los teruelos precisos para completar la corporación. La variedad de bolsas se justificaba porque, dependiendo de cada lugar, una era para alcalde y otra u otras para regidores o jurados. En la legislación examinada se observa que para tener teruelo en bolsa se requería ser “persona principal” y se rechaza a los que tuviesen “oficio mecánico”. Por la Ley 30 de las Cortes de Pamplona de 1628 se ordena que sólo sean insaculadas las personas que sepan leer. Todo ello induce a pensar que el sistema tenía un indiscutible contenido aristocrático.
Mendavia aparece entre los 71 pueblos de Navarra en los que se practicó la insaculación, según documentación existente en el Archivo General de Navarra recogida y catalogada por Martinena Ruiz, J.J. (1997).


El funcionamiento de cada Ayuntamiento dependía de las ordenanzas, costumbres, o fueros; sin embargo ya desde las Ordenanzas de 1547 se prescribe para las reuniones un quorum de asistencia, y mayoría de votos para la toma de decisiones. En las mismas Ordenanzas ya se exige tener libros de sesiones y acuerdos de arrendamiento de propios, dos libros de contabilidad –uno en el arca y otro del Tesorero–, libros de pregones y mandamientos y libro de multas. La duración de los cargos era de un año.
Los alcaldes eran elegidos por el Virrey de entre una terna que presentaba cada pueblo, según sus respectivo sistema de selección de personas para los cargos. No les consideraba propiamente miembros del Regimiento y no participaban en sus reuniones y decisiones, en muchos casos. Ello parece congruente con su función primordialmente jurisdiccional y con el hecho de que en su designación intervenía un órgano ajeno al municipio como es el virrey.
No puede considerarse que los Ayuntamientos tuviesen unas atribuciones determinadas ni en la legislación general ni en los fueros y ordenanzas particulares. En efecto, tenían el deber de proveer todo aquello que fuese en beneficio del común de los vecinos. La más importante obligación era, sin duda, administrar y conservar correctamente las rentas y bienes de los pueblos. Igualmente habían de cuidar de que el orden se mantuviese en el vecindario observándose buenas costumbres; tenían que vigilar los abastecimientos y nombrar los oficios que existieran en el municipio. Además, algunas leyes les exigen que señalen la jornada de trabajo, salario y lugar donde había de contratarse a los peones, establecer tasa a los confiteros, medidores de tierras y peritos tasadores (estimadores de casas y heredades). En conclusión, cada municipio, según sus medios, era gobernado libremente por el correspondiente Ayuntamiento, siempre que no interfiriese en temas que, por ser de interés general, competían a otras autoridades.

Existía para los asuntos religiosos un consejo eclesiástico. De entre los presbíteros se elegía el vicario. Teniendo en cuenta que solamente los vecinos, residentes y foráneos, tenían derecho a elegir vicario, la mayor parte de la población, los más humildes, quedaban excluidos de participar en este nombramiento.

miércoles, 25 de marzo de 2015

REINADO DE LOS AUSTRIAS (1515-1700)


Carlos I y IV de Navarra (1516-1556)
Felipe II y IV de Navarra (1556-1598)
Felipe III y V de Navarra (1598-1621)
Felipe IV y VI de Navarra (1621-1665)
Carlos II y V de Navarra (1665-1700)

Carlos I y Felipe II

Carlos de Gante reunió las herencias reales, convirtiéndose en rey de Castilla, Aragón y Navarra en 1516, en señor de los dominios habsbúrgicos en Europa y en emperador de Alemania (1519). Esta compleja herencia determinó su política. Estuvo constantemente ocupado en guerras, pasando más tiempo fuera que dentro de España, y sin una Corte estable. Los préstamos de banqueros alemanes y genoveses comprometieron gravemente el futuro económico de sus reinos. Así, su hijo Felipe II tuvo que declarar la bancarrota tres veces a lo largo de su reinado, en 1557, 1575 y 1597.
Con Felipe el Imperio ultramarino español adquirió dimensiones colosales, aunque también iba a resultar más difícil de defender. Sus fracasos marcan el comienzo de la decadencia imperial española, aunque su hegemonía en Europa todavía se mantuvo durante cierto tiempo. Pero la economía en España estaba ya arruinada.

Felipe III , Felipe IV, Carlos II

El declive se agudizó bajo el reinado de Felipe III. Esta precariedad económica se agravó con la expulsión de los moriscos (1609) importantes sostenedores de la economía agrícola y manufacturera de algunos territorios. Los validos nombrados por él se revelaron como mediocres gobernantes.
El ascenso al trono de Felipe IV (1621) significó la asunción de las tareas de gobierno por un nuevo valido, el conde-duque de Olivares, que sí tenía ambiciones políticas y capacidad de estadista. Su objetivo era lograr que la monarquía unificase de forma efectiva todos los recursos económicos, humanos y militares de sus distintos reinos. Y eso era algo que los distintos Reinos no estaban dispuestos a tolerar. La década de 1640 fue desastrosa para el gobierno de Olivares. Se produjo un levantamiento en Cataluña (1640-1652) que a punto estuvo de separar este territorio de la monarquía española. La economía acusaba de nuevo los esfuerzos bélicos, complicados con las malas cosechas, las continuas devaluaciones de la moneda y la enajenación de cargos; por otra parte, el problema demográfico causado por la muerte o ausencia de tantos hombres jóvenes se agudizaba. Se declararon cuatro bancarrotas (1627, 1647, 1656 y 1662), mientras las posesiones y el comercio con América sufrían el acoso de ingleses y holandeses, y Francia se expandía a costa de las posesiones españolas en sus fronteras. El tratado de Münster (1648) y el de los Pirineos (1659) ratificaron el fin de la hegemonía española en Europa, que pasaba a la pujante Francia de Luis XIV.
La muerte de Felipe IV significó la entronización de Carlos II el Hechizado, llamado así por sus síntomas de retraso mental y físico. Su reinado representó el punto más bajo de la decadencia española, con una corte llena de intrigas.

Nueva organización político administrativa

La conquista de Navarra por Castilla trajo consigo una nueva organización político-administrativa, iniciada por Fernando el Católico y continuada por los Austrias. Navarra es un reino aforado, que conserva en principio sus leyes, fueros y libertades, y que, teóricamente, admite tan solo la sustitución de una dinastía por otra. Prácticamente, se inicia un proceso de evolución que afecta a las instituciones fundamentales en el fondo y en la forma.
El poder político se constituye por el Virreinato, los tribunales (Consejo Real, Corte y Cámara de Comptos), las Cortes y la Diputación. Con los Austrias ocupados en otros sauntos, los virreyes tienen en sus manos el gobierno político y militar de Navarra (en su calidad de capitanes-generales del Reino).
Las Cortes tenían ya un largo historial al advenimiento del nuevo régimen y los reyes siguen reuniéndolas con regularidad, aunque más espaciadamente a medida que avanza el siglo XVI (cada tres y aún cada cuatro años). Su misión es legislativa y la concesión del servicio voluntario o donativo de cuarteles y alcabalas.  En 1525, el Brazo Eclesiástico se componía de 10 miembros, el Militar o de los Caballeros, de 36, y el de las Comunidades, de 27 ciudades y buenas villas, encabezadas por Pamplona. Esta distribución numérica sufre variaciones, sobre todo en el Brazo Militar.
La Diputación inicia propiamente su vida en 1550. Las actas empiezan a redactarse y copiarse por el Secretario en el libro correspondiente, en 1592. Se regulan las sesiones a celebrar, representación de cada Brazo, etc. El presidente del Brazo Eclesiástico es a la vez el de la corporación, que en el siglo XVII tenía siete miembros. Cuidaba la Diputación de la administración del Vínculo del Reino, caminos, montes, etc.
Los Tribunales son el Consejo Real, la Corte y la Cámara de Comptos. Las funciones específicas de cada uno se insertan en las Ordenanzas del Consejo. Interesan particularmente los órganos de la Hacienda, encabezados por la Cámara de Comptos (compuesta de cuatro oidores), creada en el siglo XIV por Carlos II. Conocían en primera instancia los pleitos o cuestiones tocantes a la Hacienda y Patrimonio Real, pechas, cuarteles, alcabalas y demás servicios que se hiciesen en el Reino. Era función suya, examinar y aprobar las cuentas presentadas por el Tesorero General (el primer funcionario de la escala administrativa), los recibidores (encargados de la recogida de tributos, pechas y censos), el Patrimonial (encargado del Patrimonio Real, caminos, puentes, etc) y otros oficiales reales. Tenían a su servicio dos notarios y varios oficiales subalternos.
El Tesorero recibe y distribuye los fondos puestos a su disposición, procedentes de Cuarteles, Alcabalas, Tablas o Aduanas, pechas y Censos y Receta del Patrimonial.
El Patrimonial vela por el Patrimonio Real, y debía dar 1.000 ducados de fianza para ejercer el cargo. Podía nombrar sustitutos; hasta tres podía haber en cada merindad, diferentes de los fiscales. Los montes, pastos de ganados arrendados, la nieve, vigilancia de la Bardena (a donde acudían unas 300.000 cabezas de ganado lanar), pastos y mestas de Andía y Urbasa, caza y pesca, etc., estaban a su cuidado y constituían una fuente de ingresos por denuncias, arriendos, ganados mostrencos, etc. como se especificará en su lugar.
Los recibidores cobraban lo tocante al Patrimonio Real en sus respectivas merindades. Se encargaban de pechas, cuarteles, alcabalas y otras rentas, teniendo a su disposición a los porteros reales, que, además, hacían embargos a los morosos o a los que se negaban a pagar. Además de su sueldo, percibían una comisión (impuesto de colectaje o cedulaje) por su trabajo en los pueblos.

Cuarteles y alcabalas

Los reyes, ya desde el siglo XV, pretendieron regularizar las ayudas y subsidios extraordinarios que recibían mediante un pago que llamaron cuarteles. Para establecer la cuota de cada pueblo o merindad tomaban en cuenta, en un principio, el número de vecinos; más tarde consideraron la riqueza territorial (tipo y producción de cultivos, principalmente). La aportación más importante que hacía Navarra a la corona, durante la época de los Austrias, eran estos dos impuestos: los cuarteles, basados -en su origen, al menos- en la riqueza estante; y las alcabalas, basadas en los intercambios comerciales.
Los cuarteles eran impuestos pagados por pueblos y ciudades considerando principalmente su riqueza estante y su población. En 1513 la merindad de Estella pagaba 558 libras (80.919 reales) por este concepto, mientras que la de Pamplona 988. Tras varios reajustes, Estella pasa de 559 libras en 1522-23, a 617 en 1524 y a 863 en 1527-29. En 1530 queda establecido el cuartel en 826 libras.
En aquellos lugares asignados a nobles, como el conde de Lerín, lo común era  que el  recibidor de la merindad, dígase Estella, cobrara todo lo correspondiente a su merindad, y luego entregara a los nobles lo que a ellos les correspondía.
La alcabala o veintena era una imposición que se hacía sobre cualquier tipo de intercambio comercial. El nombre de veintena le viene de que suponía el 5% (un veinteavo) del producto total del intercambio. Según Yanguas, esta imposición empieza a ser utilizada por los reyes de Navarra en 1361. En la merindad de Estella suponía, en 1513, 2.029 libras, y en 1692, 2.045 libras. Normalmente el Tesorero General consigna en la recepta todos los lugares sobre cuya alcabala tiene derechos el condestable de Navarra, entre otros señores; pero luego se descarga de ellas.

A Mendavia se le eliminó el pago de alcabala desde 1423. Sin embargo, aún se mantuvieron los cuarteles hasta principios del siglo XVIII. En 1706 se envía una junta con las villas del Condado de Lerín a la Ermita de San Julián. Es lo que llaman “el pleito de los quarteles” contra el Duque de Alba, que pretende cobrárselos de nuevo. En 1720 la villa paga 219 robos por este concepto (a 4 reales de media el precio de trigo entre 1718-1723 en Estella, son 876 reales; casi el 1% del pago de toda la merindad de Estella).

jueves, 19 de marzo de 2015

LOS ZÚÑIGAS Y LERÍN (SIGLO XV)

Arruinada en la guerra con Castilla y reducida su población a la décima parte, el rey sucesor de Carlos II, Carlos III de Navarra, el Noble, de carácter pacifista contrario a su padre, dio la villa de Mendavia a Diego López de Estúñiga y su descendencia (1394). Esto incluía el ejercicio de la justicia, las pechas y rentas. El Rey retuvo los derechos reales y la soberanía, pues Diego López de Estúñiga era justicia mayor del Rey de Castilla. Las pechas de las que se pagaba a algunos escuderos fueron tomadas desde entonces de otras villas, pues las de Mendavia pasaron a los Estúñiga.
En 1423, Carlos III comunica al tesorero del reino y al guarda de sus cofres que ha concedido gracia y remisión perpetua al alcalde, jurados y concejo de la villa de Mendavia (17 de septiembre 1422) de 25 robos de trigo y 25 de cebada. Esta remisión se refiere a la deuda anual de “algoriage, de cambrage o veinteno”, impuesto establecido del 5% (uno de veinte) sobre ventas o propiedades.

Agramont y Beaumont

La política de Carlos III de dividir el reino en pequeños señoríos preparó la guerra entre agramonteses y beaumonteses. Asignó el señorío de Lerín a su hija dona Juana, y el principado de Viana a su nieto Carlos, entre otras reparticiones. Luis de Beaumont se casó con Juana pasando a ser primer conde de Lerín, en 1424. Mendavia pierde la posibilidad de ser buena villa, de hidalgos sin impuestos, y en ese contexto de crisis se convierte en señorío privado, advirtiéndose a partir de entonces un ligero repoblamiento.
Reinando ya doña Blanca (hija de Carlos III) y Juan II de Aragón, en 1429 se hicieron obras importantes en la torre mayor de Mendavia, se construyeron garitas en las otras torres y se rehizo la muralla en varias partes. Al año siguiente, con motivo de la guerra con Castilla, llegaron a guardar la fortaleza 27 hombres de armas y 51 ballesteros, a las órdenes del propio Diego de Estúñiga. Johancoxe de Luxa, escudero y capitán de Mendavia, recibió 69 libras y 3 sueldos para las provisiones de vino y cebada.
En julio de 1430, los reyes hicieron donación del señorío en favor del alférez Carlos de Beaumont, previa confiscación a los Zúñiga, que se pasaron al servicio del monarca castellano. De los pueblos vecinos deben traer provisiones a los soldados. Los de Larraga entregan 24 cahíces de harina y 14 cargas de vino. Y meses más tarde agregan 225 carapitos de vino y 30 cahíces de cebada. El alcalde de Los Arcos les lleva 7 robos de harina y 10 carapitos de vino. Todo conforme a la ordenanza real. El rey Juan II vuelve a confiscar la villa (1432) para entregarla al conde de Lerín, Luis de Beaumont. García Ortiz es nombrado alcalde de Mendavia en 1434.
Al morir doña Blanca en 1441 la corona recaía sobre el príncipe Carlos, pero Juan II, su padre no renunció al trono. Navarra se dividió políticamente entre agramonteses, con Juan II, y beaumonteses, con el príncipe Carlos. La guerra destroza Navarra. El conde de Lerín encabeza la facción de los beaumonteses. Aunque en la Ribera predominan los agramonteses, Mendavia, bajo la tutela del conde de Lerín, es beaumontesa y apoya al de Viana. Por supuesto, quienes son beaumonteses son los nobles e hidalgos, pues los labradores no entran en estas cuestiones. Don Luis de Beaumont encerró en la cárcel Ciega de Mendavia a los jefes de Santa Cara y Caparroso. Sancho Vergara, señor de San Adrián y preso también, consiguió la mediación del presbítero Martín Miguel que permitió librarlos a todos a cambio de oro.
El rey confiscó los bienes de Don Luis en 1450. En la batalla de Aibar, en 1451, cayó prisionero y permaneció como rehén hasta 1460. En 1450 Juan II mandó restituir a Iñigo de Estúñiga en Mendavia; no obstante, el Conde de Lerín se apoderó de ella. La villa padeció nuevos saqueos y atropellos por parte de los castellanos. Don Luis de Beaumont hace la guerra a Juan II y los rebeldes beaumonteses apresan en 1462 al criado de Juan II,  Ramiro de Aguilera, en la fortaleza de Mendavia. Juan II mandó que el tesorero pagase el rescate por él.
El príncipe Carlos murió en 1461. Su hermana mayor y heredera del trono, la princesa doña Blanca de Navarra, repudiada por su esposo Enrique IV de Castilla, perseguida por su padre Juan II para darle muerte y traicionada por su hermana Leonor, llegó a refugiarse hacia 1460 en el palacio del conde de Lerín, don Luis de Beaumont. Estuvo finalmente prisionera en Francia, donde murió.
A esta época se refieren ciertos relatos legendarios sobre su presencia en Mendavia, y la casa donde se alojó, cuya ubicación da origen al nombre de una antigua calle en el Arrabal. La fuente principal de estos relatos es la novela decimonónica Doña Blanca de Navarra, la princesa de Viana. Crónica del siglo XV (Madrid 1846). Se trata de una novela romántica escrita por el vianés Francisco Navarro Villoslada. El contexto que desarrolla corresponde a la realidad histórica comprendida entre finales de 1461 y 1463. Considerada la invención novelesca del nombre de los personajes y la trama, es de interés la referencia a judíos conversos en la región, la descripción de la choza del arrabal de Mendavia con uvas blancas en su techo, (“bajo el frondoso toldo de pámpanos y dorados  racimos  que  coronaba el  pajizo techo de la cabaña”), el trabajo de la mujer con el lino en la rueca, la mención de una torada paciendo en una pradera camino de la ermita de Nuestra Señora de Legarda, la presencia de un fraile de Irache en los contornos de la ermita, el posible nombre de judío Samuel, los nombres de Fortuño y Jimeno como propios de la región, y una nota sobre la población del momento: “No hacia mucho tiempo que la villa tenia doble número de habitantes; pues, amen de los nobles, pasarian de mil los  labradores; pero la guerras intestinas en que estaba ardiendo el reino de  Navarra, asolaron  de tal manera á Mendavia, que los vecinos pecheros quedaron  reducidos á  diez, y estos  muy pobres” (sic). Si bien se trata  de una novela escrita en el siglo XIX, deben valorarse –con precaución- estos datos que aporta sobre el siglo XV. En todo caso, refleja bien la crisis de la que se habló con anterioridad.


Luis de Beaumont, segundo conde de Lerín, a la muerte de su padre en 1462 heredó sus títulos y posesiones. En 1464 el conde depuso las armas y se sometió a Juan II de Aragón. Habiendo pertenecido Mendavia a los condes de Nieva (Estúñiga), éstos solicitaron que se les reintegrase y se mandó así por los reyes doña Catalina y don Juan de Albrit (1469).
Poco a poco el conde se puso a favor de Fernando II de Aragón, por lo que Leonor de Foix, nueva regente de Navarra, acabó declarándolo en rebeldía el año 1472. La paz de Pamplona y Orthez (1493) permitió la coronación de los reyes de la casa de Albret. El conde no tardó mucho en tomar de nuevo las armas, pero fue derrotado en 1495, tras lo que buscó el amparo de su cuñado Fernando II de Aragón en Castilla, donde éste le concedió el Marquesado de Huéscar.
En 1495, Mendavia contaba con 82 vecinos cristianos y 3 judíos. Éstos tenían un pequeño cementerio cerca de la actual plaza de los fueros. La expulsión de los judíos españoles a partir del Decreto de los Reyes Católicos de 31 de marzo de 1492 no tuvo repercusión en Navarra. De hecho, fue en Navarra donde se refugiaron muchos de los judíos castellanos expulsados como consecuencia de dicho decreto, de acuerdo a la política desarrollada por los reyes navarros, Juan II de Albret y Catalina de Foix. Sin embargo, ante las constantes presiones ejercidas por los monarcas castellanos, los monarcas navarros decretan la expulsión de los judíos el año 1498. La mayor parte de los judíos navarros prefirió convertirse a la fe cristiana y permanecer en su casa al frente de sus negocios aunque algunos marcharon al exilio.
La hermana menor de Blanca, Leonor, asumió el trono, y con ella pasó a la casa francesa de Albret. En 1500, el nuevo rey Juan de Albret restituyó sus derechos al II conde de Lerín, por lo que Mendavia quedó bajo su señorío, pero de nuevo en 1507 volvió a las andadas.  César Borgia, obispo de Pamplona, posteriormente cardenal, y casado con Catalina de Albret, hermana del rey, dirigió la guerra contra Luis de Beaumont. En 1507 César Borgia cayó muerto en los campos de Mendavia. Sin embargo Luis fue derrotado y desterrado a Aragón, donde murió.  Y los condes de Nieva, doña Francisca de Estúñiga y don Antonio de Velasco, biznietos de don Iñigo, volvieron a ser dueños de las pechas y jurisdicciones de la villa de Mendavia.
En 1508, la Reina Catalina I pasó órdenes para que se le suprimieran al segundo conde de Lerín, títulos, tierras, rentas y bienes. Otro Luis de Beaumont, tercer conde, en 1508, con los bienes y cargos paternos confiscados, lideró al bando beaumontés. Fernando II de Aragón pidió en 1509 su perdón. No lo consiguió, pero le concedió las rentas de la Corona de Navarra en Aragón hasta que recuperara su patrimonio.
Tras la conquista de Navarra por Castilla, en 1512, Mendavia fue restituida finalmente al condado de Lerín. En 1513, Luis de Beaumont, tercer conde de Lerín, recibió, por su colaboración en la conquista de Navarra, la restitución de sus antiguos estados y posesiones, entre los que estaba Mendavia. El 7 de julio de 1515 las Cortes de Castilla reunidas en Burgos, sin ningún navarro presente, anexionan el Reino de Navarra al de Castilla. A la muerte de Fernando de Aragón, el nuevo rey, Carlos IV de Navarra (I de España), se comprometió a respetar los fueros del reino.


Los reyes en el exilio, de la casa de Albret, intentaron reconquistar Navarra en 1516. El Cardenal Cisneros decretó demoliciones de muchas fortalezas navarras en 1516 y 1521, preparando campañas de fácil ocupación en caso de ser reconquistadas. La torre de Mendavia sobrevivió, tal vez por pertenecerle el conde de Lerín.
En 1521 tuvo lugar un alzamiento generalizado en toda Navarra, incluyendo las ciudades beamontesas, al tiempo que un ejército navarro-gascón que vino por el norte, consiguió reconquistar toda Navarra. Pero, en vez de consolidar la victoria, el ejército navarro-gascón quiso entrar en Logroño sitiándolo, lo que hizo que el ejército castellano se reorganizara y recuperara Navarra. Fracasado su intento de reconquista, Navarra quedó unida a la corona de Castilla, a partir de 1521. Pero no perdió su independencia. Mantuvo sus cortes propias, su Consejo del Reino, su tribunal de Comptos, con su régimen foral privativo y sus instituciones. Hasta la Ley paccionada de 1841. El  régimen feudal no había cambiado. Mendavia seguiría pechando al condado de Lerín. En 1530 heredó el condado otro Luis de Beaumont, cuarto conde. Su padre se lo otorgó en testamento “en la devota casa de Nuestra Señora de Legarda, cabe Mendavia”. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

SIGLOS VIOLENTOS (XII - XIV) (y d)

Desolados en las cercanías de Viana

Algunas aldeas pequeñas no se sostienen y desaparecen. Reciben el nombre de “desolados”. Cinco aldeas desoladas de Viana figuran en lista de 1427: Longar, Garaino, Tidón, Prezuelas y Peraita. Se sabe que contaban en total unos 28 moradores veinte años antes. Prezuelas figura en 1366 con 2 fuegos, junto con otros barrios como Cuevas, Los Rabales, Tidón (con 8 moradores), Bargota, Aras, Longar, Perafita y Perezuelas. En 1350 Prezuelas tiene 4 fuegos.

En 1378 estos barrios o aldeas habrían sufrido grandes represalias en la guerra con Castilla. Viana sufrió una invasión castellana de 1378, y fueron derribadas en 1377 la mayor parte de las casas de los arrabales preparando la defensa de la villa, arruinando los castellanos las que quedaron. La villa de Mendavia, muy próxima, en 1379 también fue incendiada por los castellanos, quedando muy despoblada. Tal es así que, en 1380, Remiro Arellano no recibe la usual pecha de Mendavia, sino que la tiene que recibir de Cáseda; y en 1381 la recibe de la merindad de Sangüesa. Se sabe que en 1381 Carlos II beneficia con trigo a  Juan Díez (¿hijo del Juan Díez, alcaide en el año 1300?), considerando entre otras razones los perjuicios que pasó en la guerra anterior, durante la cual fue preso en la villa de Mendavia cuando ésta fue tomada por los castellanos. Carlos  II el Malo  exime a perpetuidad a Mendavia del pago de la mitad  de la pecha. La otra mitad se la asigna en 1382 a Guillén Arnalt, por los servicios a Francia. A pesar de esta reducción, en 1385 las guerras y mortandades habían reducido a 10 las familias  pecheras de Mendavia,  por lo que se vieron sumidas  en  la  miseria. A pesar de eso Guillén Arnalt de Salt, escudero , recibió  de Mendavia 15 libras, 15 sueldos, 125 cahíces de trigo y otros tantos de cebada. Luego se le redujo la pecha a 21 libras, 5 sueldos y 50 cahíces de pan meitadenco (mitad de trigo, mitad de cebada).
En 1389, 1391 y 1392, Remiro de Arellano, ricohombre de Navarra,vuelve a recibir de Pero Sánchiz de Navascués, recibidor de la merindad de Estella, 15 libras y 15 sueldos, más 125 cahíces de trigo y otros tantos de cebada, de las pechas de Mendavia, las cuales tiene de dono vitalicio. En 1393 y 1395,  30 cahíces de trigo se pagan a Ferrando de Morentin y Diego López de Estúñiga, respectivamente.

Despoblamiento de Mendavia entre  peste y guerras
Años             1330    1350    1366    1385    1495
Fuegos           216      103      41        10        85+3

La población mayoritaria de Mendavia se agrupó finalmente, y en contextos de guerras permanentes, cerca de la fortaleza, y en torno  a las iglesias de San Juan Bautista y de San Andrés, en lo que se llamó La Villa. Únicamente tres barrios, Barrio Fuerte (Dª Blanca de Navarra), Barrio Brujo (Jazmines) y Barrio de la Virgen de Legarda quedaban fuera del antiguo recinto amurallado alrededor del cerro. Algo quedaba poblado en el Calvario, de la antigua Menda la Vieja. Con el tiempo la villa se fue extendiendo hacia las calles Carrera, Primicia y Carralogroño.
   



En el callejero moderno del pueblo puede apreciarse la formación defensiva semi-elipsoidal concéntrica a partir del núcleo inicial de la parroquia. Una primera semi-elipse la forma la calle Torreón; otra más experior, las calles Primicia y Caralogroño, con Augusto Echeverría; una tercera, las calles Lechuga-Herrerías-Estación. Las antiguas calles Jazmines, Doña Blanca de Navarra y Virgen de Legarda pertenecían al Arrabal de la villa, fuera de las murallas defensivas. 

Siglo y medio de pechas

Año     Señor              Pecha  (en Cahíces)                fossadera + cena
                                    trigo    cebada (avena)            libras   sueldos      
     
1259                           250      250                                         243
1266                           250      250                                         243
1280                           250      250                                          265
1283                           250      250                                         265
1351    A Ferrant        30                                           6
1360    A Gil              100      100
1362    A Martín         3
1366    A Remiro        100      100
1377    A Remiro        250      250                             17        10
1382    A Arnalt         125      125
1385    Rey                 50 (pan meitadenco)              21        5
1392    A Remiro        125      125                             15        15
1423    Carlos III                                           (Remisión de veinteno: 25+25 de cereal)
1430    D. Estúñiga                                                    69        3
(Larraga y Los Arcos llevan harina, cebada y vino para los soldados)

Revisando algunos datos, muy incompletos, de las pechas reales en 170 años, puede apreciarse la fuerte pecha en el siglo XIII, que se distribuye después como pago de favores a caballeros, escuderos y ricohombres. En 1382, tras varias guerras y con una fuerte crisis poblacional, la pecha en especie se reduce a la mitad. En 1385, aún se reduce más. La villa está a punto de extinguirse. Vuelve a poblarse a partir del castillo, con su gente armada. Sin embargo, en 1423 se vuelve a reducir la pecha asignada. Y en 1430 deben traerles provisiones de los pueblos de Bargota y Los Arcos, pues los labradores de Mendavia no dan para su suministro. La situación no sólo alcanza a Mendavia. Se tienen datos de Falces, al que en 1417, 1423 y 1431 el rey reduce sus pechas.
A finales de siglo XIII, mientras que en Falces pagaban 3680 robos de cereal, en Mendavia 2800 robos. Para hacerse la idea en medidas actuales, en Mendavia se pagaron 17600 kg de trigo; 18000 kg de cebada; 16000 kg de avena. Eran menos robos que en Falces, pero también eran menos los pecheros. Estas cargas debían llevarlas a Estella en casi 30 carros de aproximadamente 1800 kg. cada uno. La situación de los campesinos, labradores y más aún collazos, era de extrema opresión. Esta pecha de finales de siglo XIII se hizo insostenible y durante el siglo XIV se fue reduciendo por la presión de los pueblos. Comienza el siglo XV en medio de una gran crisis social.

Hombres de guerra


Para el sostenimiento de las guerras, el recurso a las tropas pagadas era la alternativa más conveniente para la monarquía navarra ante las limitaciones que establecía el Fuero. Las contrataciones podían ser públicas o privadas. En 1375 Arnalt Guillem, bastardo de Armagnac, recibe 500 florines de Carlos II, a cambio de su servicio como soldado extranjero. También se le entregan parte de las pechas de Mendavia. Junto a este tipo de contrato de carácter público existen otros convenios de carácter privado entre los jefes de las compañías y sus capitanes subalternos para el reclutamiento de los contingentes. Los navarros recurrieron a esto, ya en 1353, cuando dos escuderos marcharon a Normandía. Más tarde, en 1365, Juan Remíriz de Arellano, ricohombre y mariscal del rey, y Johan de Sant Martín, caballero, realizan un contrato mediante el cual Johan de Sant Martín recibiría 500 sueldos anuales. Juan Remírez también recibió pechas de Mendavia por sus servicios.

miércoles, 4 de marzo de 2015

SIGLOS VIOLENTOS (XII - XIV) (c)

Bajo Carlos II (Casa Evroux), en la merindad de Estella

1315 y 1316 fueron años de hambre en Navarra. El abad de Irache accede a las quejas y peticiones de los labradores o collazos de sus propiedades, procediendo a reajustar las prestaciones y rentas señoriales que debieran pagar. La violencia crece en la población. Con la muerte de Carlos I El Calvo, en 1328, finaliza la dinastía de los Capetos franceses. Algunos pobladores aprovechan para asaltar la judería de Estella, masacrar a sus pobladores y destruir los documentos de créditos que comprometían el pago a numerosos cristianos.
A Carlos I le sucede la casa de los Evroux, con Juana II, Carlos II el Malo y Carlos III el Noble. 1347 es año de hambre, y la Peste Negra llega a Navarra en 1348. A partir de 1349  es rey Carlos II.  Durante su  reinado las guerras por el control territorial de Francia y Castilla son continuas. Tras una política de pacificación, los judíos incrementaron su presencia en Navarra, estrechamente vinculados a la corona. Así entra Navarra en un breve período de tranquilidad, pero a partir de 1361 el hambre y la guerra se abaten de nuevo sobre Navarra. Unidas a los fuertes impuestos hacen un panorama desolador. La peste de 1362 rematará la catástrofe. Los años de 1362-1364 fueron desastrosos. Navarra fue víctima de sequías y tormentas de granizo, que dieron al traste con la escasa producción de ese año. Por si fuera poco, la entrada de Navarra en la guerra contra Aragón como aliada de Castilla, incrementará el mal estado económico del reino. Es indudable que, en esta situación, se debió producir un descenso de la actividad comercial, limitándose al tráfico de productos básicos: el aceite, los paños, la cera, el sebo, los cerdos, el cáñamo y el algodón.
Mendavia tenía 216 fuegos en 1330. Las consecuencias de la peste redujeron la población a 41 fuegos  de  labradores y uno hidalgo en 1366. Por fuegos se hace referencia a las familias de labradores pecheros  (eran casas con su chimenea, signo de algún bienestar; existían familias de dos fuegos o más). Los collazos (campesinos, peones, en régimen de semi-esclavitud) no se contabilizaban en los fuegos.
En 1350 Carlos II perdonó a Mendavia los atrasos sobre pechas anteriores.  En 1351 confió la guarda del castillo a Ferrant Gil de Asiáin, hijo de Gil, caballero, que pasó a residir a la torre con sus hijos Fernando y Ramiro. Retenía 6 libras y 30 cahíces de trigo. Contaban con un notario: Pedro Martínez de Guérez.
En 1355 se devalúa la moneda y se exigen nuevos impuestos para la guerra de Normandía. La presión sobre los labradores es tremenda. En Falces estalla un motín en el año 1357. Después de la represión y las sanciones, el rey comienza a reducir algunas pechas, al sucederse la peste, las guerras, el hambre y el despoblamiento.
Mendavia sigue entregando las pechas al rey en Estella, pues pertenece a su merindad. Cada merindad tiene su recibidor. Los recibidores se encargan de administrar las entradas de cereal de las villas y poblados, y distribuirlas según corresponde. Pierres de Blancvillam (1360-1364), Pere de Palmas (1366), Ramón de Zariquiegui (1381), Pero Sánchiz de Navascués (1388-1392), entre otros, reciben cereal de Mendavia.
En 1360 la pecha la administra  el Tesorero del reino (García Miguel de Elcarte). Pierres de Blancvillam es recibidor de la meridad de Estella. También se encarga redistribuir las pechas. De la pecha de Mendavia entrega a Gil García de Aniz el joven, ricohombre, por sus servicios al rey, especialmente en Normandía (de la que eran también reyes los Evreux), 100 cahíces de trigo y 100 de cebada; y en 1362 entrega a Martín de Viana 3 cahíces de trigo por donación real. En 1366 se sabe que también se entrega a Remiro de Arellano, escudero, los 100 cahíces de trigo y otros tantos de cebada, de las pechas de Mendavia. La orden es de Carlos II, y el recibidor en Estella es Pere de Palmas. En 1377 Remiro Arellano recibe de las pechas de Mendavia 250 cahíces de trigo, 250 de cebada, además de un pago por 17 libras y 10 sueldos. La presión sobre los labradores vuelve a ser enorme.

Medidas de capacidad para el vino
Carga, 12 cántaros
Cántaro (carapito o arroba) = 18 pintas, 36 libras
Cuarterón, 9 libras, ¼ cántaro
Pinta, 24 onzas, 2 libras
Libra, 12 onzas, 2 cuartillos
Cuartillo, 6 onzas, ¼ pinta

Equivalencias a litros
1 carga = 158,8896 lt
1 cántaro = 13,2408 lt
1 cuarterón = 3,3102 lt
1 pinta = 0,7356 lt
1 libra = 0,3678 lt
1 cuartillo = 0,1839 lt
1 onza = 0,03065 lt

Capacidad para aceite:
Arroba = 12,5 litros

Medidas de Peso
Carga de carreta: 150 a 160 arrobas.
Carga de mula: 12 a 14 arrobas.
Quintal: 4 arrobas, 46 kg.
Arroba: 25 libras, 11,5 kg.
Libra: 460,093 gramos
Cuarterón: 1/4 de libra, 115 gramos
Ochava: 1/8 de libra.
Onza: 1/16 de libra, 28,75 g.

Tesoreros del Reino de Navarra
1360: García Miguel de Elcarte

Recibidores de la Merindad de Estella
1360- 64 : Pierres de Blancvillam
1366: Pere de Palmas
1381: Ramón de Zariquiegui
1388-1392: Pero Sánchiz de Navascués
1410: Sancho Periz de Lodosa