viernes, 30 de enero de 2015

Geografía de Mendavia

SITUACIÓN GEOGRÁFICA

Mendavia es una villa perteneciente al Partido Judicial de Estella. Su término municipal se sitúa en la depresión del Ebro y en la comarca navarra de la Ribera Estellesa. Dista de Pamplona, la capital, 78 km. Posee una superficie de  78 km2. Aproximadamente se distribuyen en  2 km2 urbanos; 36,5 de secano; 25,5 de regadío y 14 forestales. 26 km2 son comunales y el resto de propiedad particular.
Limita al Norte con Lazagurría y Los Arcos, al Este con Sesma, al Sur con Alcanadre y Arrúbal (Rioja) y al Oeste con Agoncillo (Rioja), Viana y Bargota.
Las coordenadas de posición más extremas, indicadas en el plano catastral, son: Latitud norte: 42º 29’ 55” (La Planilla); Latitud sur (La Sarda): 42º 24’ 44” S. Longitud este (El Rincón):  2º 07’ 00”; Longitud oeste (La Carretera – Lomba Baja): 2º 17’ 14” 




El término es llano al suroeste y algo accidentado al noreste. La accidentabilidad se corresponde con terrenos yesíferos del terciario (yesos y arcillas de la formación de Lerín, con niveles finos de calizas y areniscas, del oligoceno-mioceno), plegados y modelados en crestas y escarpes que culminan a 522 metros en Plana Hermosa (La Planilla), al norte, y a 472 metros  en Los Peñascos, al este. El noreste da paso a pequeños valles que limitan con terrenos municipales de Sesma. El río Linares-Odrón y, a su lado, la carretera hacia Lazagurría (NA-6310), se abren paso entre los escarpes generando algunas estribaciones de menor superficie y altura al oeste, en la zona conocida como “los pinos de la Maruja”.
La llanura se corresponde con diversas terrazas fluviales del Ebro, cuyos depósitos se asocian al cuaternario. Los estudios indican la existencia en la región del gran lago del Ebro, que se prolongaba en la era terciaria hasta las Bardenas y Tudela, dando origen posterirmente al valle del Ebro. La llanura formada en Mendavia ocupa un 50% del suelo municipal. El río hace aquí de frontera con la Rioja y discurre entre 340 y 330 m de altitud sobre el nivel del mar. La altitud predominante de la zona urbana es de 344 metros.
Una terraza alta, entre 10 y 20 metros sobre el nivel del río, se compone de cantos, cuarzos, calcitas y areniscas. Otra terraza inferior, entre 10 y 5 metros sobre el río, incluye además  gravas, arcilla y limo. La llanura de inundación del río, con los mismos componentes  que la anterior terraza, incluye depósitos de pequeños arroyos y afluentes, principalmente del Linares-Odrón.
La división entre las terrazas principales, superior e inferior, está surcada por la carretera Logroño-Mendavia-Lodosa (NA-134).


CLIMA, MEDIO AMBIENTE, FLORA Y FAUNA

El clima en Mendavia es de tipo mediterráneo-continental-templado: inviernos fríos, veranos calurosos y secos, lluvias escasas y aleatorias, cierzo frecuente e intenso. Éstos son algunos de los valores meteorológicos medios anuales más representativos: 12°-14° C de temperatura, 400-550 mm de precipitaciones, caídas en 50-80 días, y 700-725 mm de evapotranspiración potencial.
Al sur del casco de Mendavia hay un soto fresco y húmedo con abundantes chopos, y  más escasos álamos, sauces, olmos (ulmus campestris) y fresnos. Las setas choperas son un tesoro que quien lo descubre lo guarda para sí y los suyos. Su secreto sólo se evoca en historias después de haberlo degustado. La construcción de los canales de Mendavia y Río Nuevo ha favorecido la consolidación de un extenso regadío.
Cultivos típicos de regadío, alterados a ritmo de la demanda de los mercados y de la planificación de las subvenciones, sobre todo en tiempos más recientes, han sido: la remolacha, el maíz, la patata, el espárrago, la menta, el pimiento, el tomate, el pepino, el melocotón, la manzana, la pera, el girasol, la viña, el olivo, el arañón, entre una gran variedad de hortalizas y frutales. Los pequeños huertos incluyen más diversidad aún, pero en menores cantidades. Ahí están representados, junto a algún frutal: zanahorias, ajos, cebollas, puerros, cardos, alcachofas, borrajas, lechugas, calabazas, calabacines, fresas, judías de diversas variedades, melones, sandías, y pare de contar.
Al norte se extiende la zona de secano, sobre terrazas elevadas antiguas, caracterizada por su tendencia estépica,  suelo de yesos, y abundancia de tomillos (thymus vulgaris) y romeros (rosmarinus officinalis). Deben mencionarse además las aliagas (“aulagas”, genista herba-alba), el espliego, el esparto (lygeum sparturn) y el chaparral de encino, éste principalmente en los Altos de Imas. Los montes del secano dan pinos, hayas, robles, carrascos y otros muchos arbustos.
Cultivos de secano son la vid y los cereales, trigo y cebada, principalmente. Y como plantaciones esporádicas que adornan los montes están los olivos, las higueras, almendros, melocotoneros, membrillos y ciruelos, entre otros.
Entre “las malas hierbas” abundan la gambre, las monas y siemprevivas, las amapolas, la “avena mala”, y muchas más. Junto a los río y brazales, muchas zarzamoras y juncos o aneas.
En los lindes y rastrojos del secano pastan las escasas ovejas rasas que van quedando como ganado de la zona.
La caza del pueblo ha disminuido en los últimos tiempos, quedando representada en conejos, liebres, perdices y codornices, y algún pato en invierno. Otros mamíferos no domesticados se ven con alguna frecuencia, principalmente zorros y jabalíes. Las cigueñas han hecho su reaparición después de años de casi extinción. Con el cambio climático, algunas de ellas han hecho de Mendavia su morada casi permanente. Otras variedades de pajarillos que antes se cazaban, ahora andan escasos, principalmente las malvices. Las águilas, abubillas y calandrias, lechuzas y mochuelos están contados. La pesca se caracteriza por barbos, madrillas (parachondrostoma miegii) y carpas (cyprinus carpio). Anguilas y truchas se veían abundantes a principios del siglos XX, según reflejan las noticias de la prensa, pero hoy están totalmente desaparecidas. Los cangrejos típicos del Ebro (austropotamobius pallipes) desaparecieron con la contaminación al implantarse una nueva variedad americana, menos gustosa al paladar. En todo caso, se trata ahora de variedades protegidas. Las ranas (rana esculenta) antiguamente se pescaban en las balsas del secano y en los canales de regadío. Ahora son especies en peligro que se deben cuidar. Los sirulos (silurus glanis) implantados en el Ebro han sido un factor de desequilibrio en las especies piscícolas.
Los caracoles pueblan el municipio. Con una gotas de lluvia se ven aparecer en abundancia. El arte de comerlos bien guisados es arte mendaviés. Los más vistos son el caracol común (helix aspersa); la cabrilla (“hembra”, otala punctata); el caracol rayado (“judía”, cepaea nemoralis) y la caracola (pseudotachea splendida).
Queda para la historia el tiempo en que se comían los topos, bajo sus dos especies: el topo común o europeo (talpa europaeus) y el topo ibérico (talpa occidentalis). Había perrillos y labradores famosos por su habilidad para atraparlos. Su caza era un modo de cuidar los canales de riego y, de paso, paliaban el hambre del pobre. También podían atraparse algunos “gardachos rabones” (lagarto ocelado, lacerta lepida).
El Juncar y La Helera o “Hilera” son terrenos húmedos y salobres donde el ganado bovino fue (en el caso de El Juncar) y aún es (en La Hilera) llevado a pastar. Algunos montes al norte se caracterizan por los pinos de repoblación (pino carrasco, típico de la depresión del Ebro).
El Ebro es el eje del sistema de drenaje municipal. Su trazado sinuoso discurre de Oeste a Sureste. Entre una red nutrida de barrancos que descargan en él, destaca el río Mayor, que es el nombre que a su paso por Mendavia recibe el Linares-Odrón. Originado en la vertiente sur de la sierra de Codés, el Odrón corre por el valle de la Berrueza, recibiendo muchos pequeños afluentes; sigue por Los Arcos; pasando Muez se divide en dos brazos, que dejan en medio a Sansol y El Busto,  y se vuelven a unir a su paso por Lazagurría; ahí se incorporan los afluentes Linares y San Pedro, que corren desde los montes de Codés de oeste a este, con inclinación al sur;  el Linares-Odrón atraviesa Mendavia de norte a sureste alimentándose de pequeños barrancos, y se introduce en el Ebro, dejando a su izquierda el Santuario Nuestra Señora de Legarda.


Como barrancos que alimentan el Ebro pueden mencionarse, entre muchos, los siguientes:  Barranco de las Cruces, Barranco de la Hoyuela, Barranco de las Vacas, Barranco de Varichichi, Barranco Salado y Barranco de la Liebre, que llevan sus aguas directamente sobre el Ebro o sobre algunas acequias del Canal del Río Nuevo.  Los Barrancos de la Abejera y de Valdecuco, al norte; del Juncal, Las Sendas, Barranco Largo y Cañasalada, al noreste; vierten sus aguas sobre el Linares-Odrón o río Mayor.
El Río Mayor, poco antes de su entrada en el casco municipal, se desvía en varios canales, de los cuales el del sur alimentó un molino harinero (río Molinar) y el del norte (Río Cascajo) permite el riego de algunos pequeños terrenos hortícolas. Al paso del pueblo el brazo central se recoge en un canal de cemento. Un puente de construcción reciente (rehechura de varios otros construidos desde antiguo) permite el paso sobre él de la carretera vía Lodosa.

Las gravas constituyen el mineral más abundante del municipio, junto a los yesos. Arcillas, arenas y sal común son recursos que pueden ser utilizados en el futuro.