domingo, 2 de abril de 2017

El Gobierno de Mendavia (siglo XIX)

El gobierno de cabildo de Mendavia

La organización municipal de Mendavia incluye alcalde juez, regidores, y junta de veintena, con los mayores contribuyentes. Éstos últimos dirigen la marcha de la villa. Escribanos, notarios o secretarios son funcionarios adscritos al alcalde.
Algunos alcaldes son:

Año
Alcalde y juez ordinario
Regidores
1801
Martín Modet

1803
Facundo García

1811

Xavier Sainz, Carlos Arróniz
1813
Diego José Jalón

1816.
Manuel Sagredo
Dionisio García
1817
Bernabé Alcalde, mestero
reteniente Sr. Barbarin
1818
Manuel Sagredo

1820
Diego Jalón
Atanasio García
1821
Diego Jalón

1822

Urbano Pérez
1823

Antonio Ibarra, Félix Sainz
1825
Ramón Ordóñez
Urbano Pérez
1826

Manuel Lacalle
1828
Joaquín Sainz

1829

Silvestre Navarro, regador
1831

Javier María Baztán
1832

Manuel Lacalle, Félix Sainz y Francisco Albisua
1833
Florencio González

1834

Diego José Jalón, Teniente de Alcalde


Estos son dos antiguos sellos que se conservan en Archivos Generales de la Nación:





Durante la guerra carlista no se hace mención del alcalde. Los ejércitos carlistas e isabelinos señorean sobre el pueblo. Rodil, por los isabelinos, en 1834; Iturralde y Basilio  por los carlistas, en 1835-36; la columna isabelina de la Ribera, con Zurbano, en 1836-1838. Tras la guerra, vuelven a aparecer algunos datos de la organización municipal.

Año
Alcalde y juez ordinario
Regidores
1838
Miguel Marquínez

1839
Ángel Ximénez, juez del regadío

1841
Bartolomé Mauleón, juez del regadío

1843

Leoncio Baztán, de regadío
1851

Manuel Elvira, Nicolás Lacalle y Sotero Ordóñez
1858
Isidro Vidondo


Además de alcaldes y regidores, otro cargo importante es el de escribano. He aquí algunos:

1779-1809
ALMAZÁN Manuel
1804
DEL CAMPO Hermenegildo
1810-1829
SAINZ José
1814-1852
BERDIEL Benito
1821
ROLDÁN Jacinto
1827
DÍAZ José Mª
1831
SANTA CRUZ José Vicente
1845-1850
RUIZ Roque
1848
ONA Manuel
1853-1854
TORRECILLA Saturnino
1854-1859
LOS ARCOS Fermín
1858
LERÍN Felipe
1859
JALON Manuel
1860-1864
ALECHA Manuel
1889-1899
LAFUENTE Rufino
1897
SUBERVIOLA Carlos, interino

En los Boletines oficiales de las provincias se comienzan a publicar informaciones desde la década de los 30. En ellos se informa de la situación de la guerra, entre otros. También se asignan cargos públicos. En noviembre de 1853 se otorga cédula de ejercicio de escribanía a Fermín Los Arcos, para Mendavia y Lazagurría. Otro cargo público conocido es el de celador nocturno. Andrés Armendáriz lo es en 1870. El depositario en 1816 es Francisco Albisua.

El poder eclesiástico

El poder de la iglesia se mantiene durante buena parte del siglo XIX. La iglesia parroquial estaba servida por un vicario, de provisión de la villa, y por siete beneficiados, cuya provisión había correspondido hasta la exclaustración de los años treinta al monasterio de Irache. Este modelo de beneficiados irá reduciéndose a medida que finaliza el siglo, sobre todo a partir de la desamortización de 1830. Son presbíteros Ramón de Sádaba (1817), Félix Ximénez, beneficiado (1813), Isidro Sádaba y Santiago Sainz (1833), Isidoro Elvira (1836), Narciso Sola, beneficiado (1866), Miguel de Villamayor (1867)…

Familias que se mantuvieron por años en cargos políticos (alcaldes o regidores)

ALBISUA: Antonio, Francisco (1759-1832)
ARRÓNIZ: Angel, Joseph, Carlos (1733-1811)
BAZTÁN: Fausto, Javier María, Leoncio (1754-1843)
BERANO: Fermín, Francisco y Blas (1726-1797)
GARCÍA: Manuel, Xavier, Facundo, Enemesio, Dionisio, Atanasio (1745-1820)
JALÓN: Diego José (1813-1834)
JIMÉNEZ (Ximénez): Ramón, Gerónimo, Blas, Ángel (1763-1839)
LACALLE: Bruno, Manuel, Nicolás (1800-1851)
LODOSA: Pedro Antonio Matías, Francisco, Antonio, Mateo, Manuel (1745-1796)
MARQUÍNEZ: Juan Ramón Miguel (1799-1838)
MARTÍNEZ (Quevas): Juan Joseph, Pedro (1753-1792)
ORDÓÑEZ: Diego, José, Ramón, Antonio, Sotero (1742-1851)
PASQUAL: Esteban, Ramón, Félix (1760-1806)
SÁBADA: Esteban, Basilio, Fernando (1746-1782)
SAGREDO: Benito, Santiago, Sebastián, Ignacio, Manuel, Francisco (1726-1901)
SAINZ (Matute): Francisco, Agustín, Bartholomé, Antonio, José, Xavier, Félix, Joaquín (1745-1832)

Alcaldes y regidores de largas trayectorias

Alcaldes
Juan Blas de Urquizu (1746-1761)
Mateo Lodosa (1759-1796)
Ramón Ordóñez (1768-1786)
Facundo García (1796-1803)
Diego José Jalón (1813-1834)

Regidores
Esteban de Sádaba (1745-1752)
Juan Joseph Martínez Quevas (1753-1759)
Antonio Albisua (1759-1795)
Javier García (1776-1783)

Diego José Jalón, de mestero a alcalde constitucional (1808-1834)

Adquiere relieve como mestero. En 1808, siendo mestero, y con el compromiso de pagar a la villa 311 reales, deja de hacerlo a raíz de la invasión de los franceses que perjudicó sus rebaños. El depositario se lo reclama a él y otros mesteros más, pero éstos rehusan el pago.
Figura como alcalde en 1813 y 1821; y como teniente alcalde 1834. Fue depositario (de la cebada y el trigo) entre 1817 y 1820.
En 1813 se lo llevaron los franceses a su paso por Mendavia.
Siendo Depositario recibió una producción cerealera de menos de 800 robos anuales. Fueron años de escasez. En 1817  denunció como depositario  un robo del granero de la Primicia. El Real Consejo encontró y sancionó a los culpables.
En los años 1819-1820 asume la propuesta revolucionaria proclamada por Riego y manda colocar en la pared del Ayuntamiento una tabla con la palabra Constitución, colgada de una cadena.
En 1821, junto con otros pueblos del Condado de Lerín, enfrentan al Duque de Alba. En primer lugar por un dinero que les reclama y que los pueblos había entregado a otro comisionado (Lombardo de Tejada). Asiste cuatro días a la villa de Lerín en el que los pueblos concilian sus cuentas y entablan un recurso contra el Duque.
1821 debió de ser un año crítico, pues el Alcalde Jalón debió intervenir en varias denuncias por hurto de paja en las eras.
En 1829, a la muerte del médico Pérula, tanto el cabildo eclesiástico como Diego Jalón, intervinieron en reclamos judiciales por las deudas que el médico tenía.

En 1833 siendo Diego Jalón Teniente Alcalde paga 36 cántaros de vino en Barbarin y Villamayor para las tropas que se estacionan en esos pueblos. Luego recibe el pago de 205 reales del Ayuntamiento de Mendavia. Parece que esto le ocasionó problemas, pues en 1834 debió pagar la villa una multa de 440 reales por haber dado raciones en contra del bando del Gral. Marqués de Moncayo. Ese año hubo de pagar otra multa de 500 reales, impuesta por el Gral. Lorenzo, a su paso por la villa. Se trató de un asunto oscuro de ciertos rumores en el pueblo, y algunos escritos interceptados en el momento. Es posible que se tratara de la “partida de Alcanadre” presa en 1837, que habita en Mendavia y que intercepta los correos isabelinos, llevándolos a Estella. Era la guerra carlista. Jalón parece estar del lado de los carlistas a quienes trasmite información y lleva vino a sus tropas. Recuérdese que los generales isabelinos ocuparon Mendavia en 1834, pero las fuerzas carlistas estaban muy cerca, y sus hombres merodeaban por Mendavia. En varias ocasiones atraviesan por el vado de San Martín.

viernes, 24 de marzo de 2017

Origen de las burguesías rurales en Mendavia

Fin de la primera guerra carlista y Ley paccionada

En el Convenio de Bergara (1839) tras la muerte de Zumalacárregui y la traición de Maroto a los carlistas, culmina la guerra de los Siete Años con la victoria de los isabelinos. En el rendimiento de los carlistas se confirman los fueros navarros, “sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía”.
Al poco de terminada la guerra, María Cristina renuncia a la Regencia y es nombrado el general Espartero. En 1841 se extienden a los bienes del clero secular las medidas desamortizadoras. En Navarra se eligió una Delegación Provincial por voto de los mayores contribuyentes y se aprobó en pacto de la Diputación Foral con el gobierno de Madrid la Ley de modificación de los fueros o Ley paccionada, dos años después (1841). En ella se eliminan las Cortes navarras, los tribunales de justicia propios, las aduanas y monedas propias… Se pacta la autonomía administrativa y el respeto de la legislación civil propia. Desaparece el reino de Navarra y su soberanía. Los grupos políticos en Navarra tendrán estas leyes como punto de discordia, por un siglo. La ley de 1839, frente a la del 1841, representará la “reintegración foral plena”.
Será esta nueva Delegación Provincial –no foral- la que autorice en Mendavia y otros pueblos ribereños la venta de los terrenos comunales, impulsando la creación de las burguesías rurales de la zona. Los periódicos de la época reflejan el negocio emergente de las tierras: en marzo de 1840 el sr. Hipólito de Frías anuncia en prensa arriendos de sus tierras, entre otras las yerbas del soto titulado Baldegón, mugante con Mendavia.
En 1840 aún entregaba Mendavia el censo perpetuo en cereal al duque de Alba, con algunos “atrasos” de años anteriores. En 1842 se restablecen las disposiciones del trienio liberal de 1820-1823. Se suprime la palabra Vasallo y Vasallaje. Se decreta la abolición legal de los derechos feudales del señor: Derecho de maltrato; Derecho de que se amamante con preferencia al hijo del Señor; Derecho de pernada. En este contexto, en 1843 y 1844 los pueblos del Condado de Lerín interponen un pleito al Duque de Alba para abolir el censo, tal como lo habían intentado los años 1820-1822.

Fin de las pechas

En documento fechado el 12 de marzo de 1844 se conoce una Exposición que los diputados de los Valles, Cendeas, y Pueblos y Vecinos Particulares de Navarra a quienes se conoce en este país con el nombre de pecheros elevan a las Cortes para que en Navarra sean una verdad las disposiciones que han abolido los odiosos tributos feudales y entre ellos las pechas, reliquias del sistema humillante de la antigua desigualdad civil..
Estas reflexiones de los Diputados expresan las principales preocupaciones del momento  en los pueblos bajo dominio señorial. El éxito de la legislación abolitoria de los señoríos habría que relacionarlo con la posible simpatía del pueblo navarro por el régimen liberal y su aceptación de los cambios introducidos por la Ley de Modificación de Fueros de 16 de agosto de 1841. Los pecheros y lo mismo cabe decir de otros grupos marginados presentaron sus reivindicaciones al calor de las ideas liberales, lo que inclina a pensar que, en principio, debían coincidir muy poco con los representantes del antiguo estado de cosas, que perpetuaba sus marginación. Todo ello plantea numerosos interrogantes acerca de los mecanismos de control sobre los trabajadores, sobre su percepción del liberalismo y del carlismo, el alcance, motivos y posible evolución de su adscripción política durante las guerras realista y primera carlista. La situación explica en parte, que, cuando a fin de siglo se debata con fuerza el asunto foral en Pamplona, la Mendavia que en la década de 1840 hizo su lucha para desprenderse del Duque de Alba y su palacio en Lerín no se lo tome tan a pecho. Para el jornalero o peón, caer en manos de los pequeños burgueses rurales podría parecer incluso ventajoso, pues se había dejado de pechar a monasterios y duques. Aún no habían previsto las consecuencias de la ley del 1841.
A partir de 1844 los asientos de cargo y descargo de trigo y cebada desaparecen en Mendavia y todas las transacciones del ayuntamiento se efectúan en metálico. En el Ayuntamiento suprimen el tesorero, quedando únicamente el depositario. Las cuentas con el Duque de Alba pasaron a la historia.

El general Zurbano

Hijo de ricos labradores de la montaña navarra, nació en Varea (Logroño) el 29 de febrero de 1788. A los 20 años se alistó en la partida de “Cuevillas” para luchar contra la invasión francesa en la Guerra de la Independencia, demostró su valentía en el combate que se dio en Sansol, en el que también participaron Espoz y Mina.
Terminada la guerra, Martín Zurbano volvió a sus faenas del campo hasta que llegó la guerra carlista. Preparó una partida isabelina y se lanzó al campo con su gente (15 de julio de 1835). En 1836 fue nombrado en poco tiempo capitán, mayor de Cuerpos Francos y comandante. En 1837 protagonizó numerosos y arriesgados hechos de armas en la zona de Vizcaya, donde destruyó las fábricas de plomo que surtían a los carlistas, por ello le nombraron teniente coronel.
Como premio y recompensa de sus heroicos hechos de guerra, las cortes españolas condonaron a Martín Zurbano la Granja de Imas.
Terminada la guerra civil, fue elevado al cargo de mariscal de campo y, aunque se retiró del ejército, volvió para sofocar algunas sublevaciones en Vizcaya y Cataluña. Cuando Espartero cayó del poder, se vio obligado a huir a Portugal y al regresar a España en 1844 se rebeló y proclamó la Constitución.
En noviembre de 1844 el rebelde Zurbano estaba por Montenegro. El coronel Ramón Corres lo persigue y logra que toda la infantería se rinda y entregue las armas. Su levantamiento no tuvo éxito. Zurbano, con sus dos hijos y su cuñado Cayo Muro, y seis individuos más se dan a la fuga hacia Yanguas. Y trata de pasar el Ebro por las inmediaciones de su Granja (por Mendavia). En cuatro días el rebelde Zurbano acabó. Finalmente fue detenido y fusilado en Logroño. El orden se reestablece en las provincias de Logroño y Soria. Es el Gobierno de Narvaez: en un año hubo 214 fusilamientos. Ese año se había suspendido la venta de bienes de la Iglesia.

Martín Zurbano casó en primeras nupcias con Francisca del Saz, y en segundas con Hermenegilda Martínez. Su viuda, que vivía en la Granja de Imas, falleció en ella en 1861; fue sepultada en el Camposanto de Mendavia.

viernes, 10 de marzo de 2017

Primera guerra carlista en Mendavia


Imagen toamda de http://hispaniareypastor.blogspot.com/2015/05/12-mapa-la-primera-guerra-carlista-1833.html

La primera guerra carlista                       

En 1833 muere Fernando VII de España. Su esposa María Cristina es regente por la minoría de Isabel II, de tan solo 3 años.  En Navarra se dividen las posiciones sobre la sucesión real. La Diputación proclama a Isabel I (II de España) como reina. Otros apoyan a Carlos de Borbón. Es la primera guerra carlista (1833 - 1840). Los levantamientos carlistas son paulatinamente sofocados por el ejército liberal. Se trataba de una guerra de guerrillas limitada a dominar pequeños enclaves estratégicos. Es en la merindad de Estella donde tienen lugar acciones importantes y donde destaca Zumalacárregui como estratega militar.
La actitud mayoritariamente favorable de la Iglesia al absolutismo causa que la mitad de los 64 obispados españoles estén sin cubrir y cuatro obispos estén exiliados en 1834.
En 1835 Mendizábal es nombrado Jefe de Gobierno. Se disuelven todas las ordenes religiosas, excepto las hospitalarias, por su apoyo al carlismo. En 1836 se decreta la desamortización, ordenando la venta de los bienes de las ordenes religiosas disueltas; y se suprime el pago de diezmos y primicias. Luego dimite Mendizábal como Jefe de Gobierno al enfrentarse con la Reina Regente Mª Cristina. Un motín popular obliga a Mª Cristina a restablecer la Constitución de 1812. En 1837 se promulga una nueva Constitución española. Sólo un 2,2% de la población son electores.

La guerra carlista en Mendavia

Los años 1833 y 1834, al comenzar la guerra, Mendavia no entrega la partida del censo al Duque de Alba. El grano se empleó para raciones de las tropas isabelinas.  La guerra de los Siete Años mostró su horrible rostro en Mendavia. La enfermedad del cólera se hizo presente en 1833 con más de 100 muertos en un mes. No hay referencias de arreglos en la escuela ni de maestros contratados en todos esos años. Hay nueve muertos por violencia, cuatro ahogados, dos cuerpos de vagabundos encontrados congelados, dos soldados muertos en los campos. 
En el año 1836, Mendavia es utilizada para el suministro de paja de las tropas isabelinas.
Con el control territorial de los isabelinos liberales, hacia finales de 1837, pudo concretarse la desamortización de la Granja de Imas en Mendavia.

Movimientos militares casi permanentes:

El 9 de julio de 1834 se instala en Mendavia el cuartel general contra los carlistas de Zumalacárregui. Se reúnen los tenientes generales marqués de Moncayo y D. José Ramón Rodil, encargándose éste del ejército de operaciones del Norte, junto con una fuerza de Portugal. El plan de Rodil es atraer a los carlistas hacia el Ebro. Mientras sus tropas van hacia Vitoria, el general, desde Mendavia, dirigió una proclama a los navarros. Luego se encamina a Estella. 

El 19 de agosto de 1834 la caballería carlista sorprende en Viana a la realista de la columna Rodil, mandada por el Coronel Amor y se produce un enconado combate con grandes pérdidas en ambos bandos. A fines de septiembre se dan a la retirada el coronel Amor y el brigadier Marcilla con sus hombres, desde Sesma hacia Mendavia, tras verse en inferioridad frente a los carlistas. Pasan las tropas por Mendavia y al menos unos cántaros de vino se llevan (Audiencias, 1835). Otros de sus contingentes huyen hacia Lodosa. El ejército isabelino al mando de José Ramón Rodil, tras su desafortunada campaña realizada durante el verano de 1834, tratando de destruir las tropas de Tomás de Zumalacárregui y apresar al pretendiente Carlos de Borbón, había quedado muy disminuido de fuerzas a finales de septiembre de 1834. Rodil fue destituido y encontrándose en Pamplona, recibió el 28 de septiembre de 1834 la orden de entregar el mando.

En abril de 1835, de nuevo son los llanos de Sesma y Mendavia lugar de reto entre los ejércitos de D. Juan y de Isabel. Pero no entran en acción. El mes de diciembre el general carlista  Iturralde ocupa con 12 batallones Los Arcos y Mendavia, para vigilar los movimientos de los isabelinos.

En febrero de 1836 cruzan el Ebro dos compañías de infatería (200 hombres) y 60 caballos de los carlistas. Están comandados por un canónigo de Sigüenza, Vicente Batanero. Salieron desde Oñate, pasaron por Sesma y se dirigieron a Guadalajara. Pasaron el Ebro por el vado de San Martín en el Soto de Mendavia entre Arrúbal y Agoncillo. Se enfrentaron con patrullas realistas que, con débiles fuerzas, se ven derrotadas. Los carlistas mataron a dos e hirieron a varios. Se llevaron prisionero al oficial Torres. El uniforme carlista es capote gris, pantalón rojo, boina azul con borla blanca. A los soldados les dieron un duro y un escudo de latón en el pecho con un una leyenda: Virgen Santísima, protégenos. Los de caballería llevan capotes colorados. Días después varias columnas y tropas isabelinas los acechan.

El 8 de junio regresa a Mendavia, desde los Arcos, la columna de la Ribera, compuesta por  800 infantes y 400 caballos. A las siete de la mañana del día siguiente la columna partió para Lodosa con un convoy de paja. El día 18 sigue en Lodosa. En la tarde vuelven a ocupar Mendavia, y a las siete y media de la mañana del 19 parten para Lodosa con más de 100 cargas de paja. El 22 vuelven a Mendavia y a las 3 de la tarde parten para Sesma por Lerín, y una partida con paja hacia Lodosa.

El día 13 de julio de 1836, el carlista Basilio García pasó por el vado de Agocillo frente a Mendavia con 80 caballos y 1250 infantes, hacia Murillo de Río Leza. El capitán Martín Zurbano sale en su persecución, apoyado por parte de la brigada de Bernuy. El 23 de julio pasan  por el vado unos 1300 infantes y 50 caballos al mando de Batanero y Basilio en dirección a Murillo y Galilea. A los pocos días contramarchan desde Mendavia, y se dirigen a tomar Oteiza. Iribarren y Benell los enfrentan y les hacen retroceder. El día 14 de agosto, la columna carlista que había en Mendavia se repliega hacia Los Arcos. La columna de Basilio también se ha retirado hacia Baltrojar. Bernuy y Zurbano los persiguen. Iribarren los apoya desde Lodosa.

En enero de 1837 el coronel carlista Conrad (mercenario a quien sus hombres llamaban padre)  vaga de Larraga a Mendavia con 6 batallones y 3 escuadrones polacos, exigiendo a los pueblos raciones con amenaza de incendio y saqueo. 

En mayo de 1837 el general Iribarren envía una columna de infantería y 900 caballos sobre Mendavia y alrededores para observar al enemigo carlista. El 15 de junio dos batallones de Navarra y 3 escuadrones carlistas atraviesan el Ebro por Mendavia y sorprenden a 35 nacionales que se llevan prisioneros. Su objetivo era llamar la atención sobre Espartero, que amenazaba Estella.

En agosto, el comandante de la primera division de la Ribera lleva a Mendavia más de 1000 robos de trigo, mucha cebada y 300 cabezas de lanar para obligar al pueblo a pagar raciones que debe al ejército. Cinco hombres de la partida de Alcanadre que habitaban en Mendavia son aprehendidos con caballos y armas. Unos 30 más son sitiados en la iglesia. Los isabelinos los detienen porque habían interceptado varios correos llevándolos a Estella.

El 29 de diciembre de 1837 atraviesa por el vado de San Martín, frente a Mendavia, aprovechándose de una densa niebla, una expedición carlista al mando de Basilio García, con 5 batallones y 1 escuadrón, con una pieza de montaña, hacia Corera. El General Segundo Ulibarri sale en su persecución el día 30, desde Miranda. El 1 de enero de 1838 Ulibarri sale de Logroño hacia Ausejo. Basilio va hacia Soria y lleva ventaja.  A fines de enero las tropas de Basilio han sido alcanzadas y destruidas, atrapando 200 prisioneros.  En febrero, escarmentado el enemigo en los vados de Mendavia y Alcanadre, dejan cubriendo el Ebro a la caballería y la columna del coronel Zurbano.

viernes, 24 de febrero de 2017

Mendavia durante la Invasión napoleónica y las Cortes de Cádiz


De NACLE - Trabajo propio, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=48086989

En 1808 abdica Carlos IV, Napoleón nombra rey de España a su hermano José I y comienza la Guerra de Independencia de España. Al ser ocupada militarmente Pamplona por los ejécitos de Napoleón (1808), el virrey de Navarra de una Orden con fecha 10-02-1809, por la que los cabeza de familia de cada pueblo deben prestar juramento de fidelidad a Napoleón y enviar las actas. Se conservan las actas de las firmas de Mendavia. Eran 291 cabeza de familia, de los cuales todos se anotaron, 101 sabían firmar y 189 no sabía. Uno aparece sin datos. Puede estimarse un 25% de alfabetización. La lista de los mendavieses cabeza de familia en este año puede resultar de interés (Se mostrarán en apéndice, al final de las entradas de este blog).
Al poco tiempo, la Diputación del reino se refugia en Tudela y declara la guerra al invasor.
En Navarra surgen las guerrillas dirigidas por Javier Mina y su tío Espoz.  Miguel Sádaba, nacido en Mendavia en 1783, se moviliza contra Napoleón con 120 hombres. Se une a Espoz y Mina. Cae prisionero en Andosilla y es ahorcado en Pamplona el 9 de agosto de 1811.
A principios del  siglo XIX Mendavia tenía aún sobre sus tierras la pecha al duque de Alba-conde de Lerín, que se pagaba en el palacio de Lerín. El censo perpetuo que correspondía era de 500 robos de trigo y 500 de cebada. Todavía en 1806 se depositaron allí 155 cargas de cada especie (trigo y cebada). Entre 1808 no se entrega nada en Lerín, pues las tropas españolas y francesas (en 1808 están ambas aliadas)  de infantería y caballería toman todo, solicitado formalmente al tesorero, o a la fuerza, introduciéndose en el granero de la villa. El trigo es para las raciones y la cebada para la caballería.
Por otra parte, en 1810 se inauguran las Cortes de Cádiz con representantes elegidos por sufragio universal masculino; las Cortes decretan la Libertad de prensa, la Abolición de los señoríos jurisdiccionales, del vasallaje y de las prestaciones personales al señor.
Los pueblos dejan de pagar los censos a los señores. Ahora tienen otro motivo legal. Sin embargo, ese mismo año 1810 las tropas francesas se llevan medicinas, animales y comida, y secuestran a 12 de los “pudientes” llevándolos a Pamplona. En dos audiencias sobre ese año se hace referencia a unos yugos y un arado quemados por las tropas. Ese año la villa decide vender a los vecinos diferentes piezas por unos 70.000 reales, destinados en gran parte a pagar gastos de municiones, fortificación de Lodosa, raciones para los franceses...
El año 1811, el ayuntamiento vende a los vecinos las suertes de la Vega, el Monte con el goce de las hierbas de la Yasa por 48.000 reales a Andrés de Ayala, vecino de Pamplona, tierras en todo el término, la casa que el ayuntamiento tenía en la plaza, el molino harinero, la fragua..., hasta completar 300.000 reales de ingresos; pero gastaron ese mismo año en suministros a las tropas francesas un total de 326.000 reales.
Se sacó la tierra a publica subasta en suertes de 15 y 25 robadas, se tasaban en 10 y 12 ducados la robada y había piezas más pequeñas en los términos de Carraimas, el Teteral, Castillar, el Vivero, la Recueja, la Cárcava del Arenal, el Raso, Carralogroño, el Pecho, el Rubio, Baloria, Belzuz, Beraza, Balilengua, Marinegra Alto de la Vega, Majadales de Incharte... Entre los compradores están Sainz, Ibarra, Sagredo, Chasco, Balerio, Ximénez González, Irigoyen, Sádaba, Arcaya, Elvira… Se quedan con porciones de terreno con todos los derechos.
(Será el inicio de la expropiación municipal, de mano de la "revolución" liberal-burguesa; se deja de pagar al Ducado de Alba, pero la tierra progresivamente dejará de pertenecer a los labradores: van surgido unos nuevos señores, los terratenientes).
Las cortes de Cádiz proclamaron la Constitución española (1812) con un modelo de estado español unitario. El sufragio sería censatario -renta del elector- e indirecto mediante elección de compromisarios. Los defensores del fueron navarro se van haciendo entonces realistas, contra esa Constitución, y defensores de la religión y el rey. Clero y nobles rurales impulsan la movilización de los navarros bajo la bandera realista. Los liberales defienden la constitución. Nueva guerra en estas tierras. Destaca como dirigente liberal, entre otros, el apodado Chapalangarra, vecino de Lodosa.
En 1813 las Cortes decretan la Abolición de la Inquisición. Los ejércitos franceses son derrotados ese año.
En 1814 Fernando VII da un golpe de estado y restablece el absolutismo y la Inquisición. Y así, en Mendavia, después de 5 años en los que el Duque de Alba no percibía las pechas de cereal, decide agregar algunas cargas impositivas. Se pone de acuerdo con los cabildos para rentar a los mesteros los pastos y aguas, en moneda efectiva (en reales). El 4 de noviembre de 1815 la junta de veintena las distribuye entre los mesteros. En 1817 se entregan 12.951 reales a don Pablo Ximénez y don Manuel Urbiola, delegados, para que con ellos paguen réditos atrasados y demás deudas, entre las que se paga a don Francisco Lombardo y Tejada, tesorero del duque de Alba en Lerín.
En 1820 Riego implanta la constitución de Cadiz (Fernando VII la acepta) y quedan eliminados los señoríos jurisdicionales, con sus pechas y tributos. Fernando VII nombra el primer gobierno liberal. Se reactiva la legislación antifeudal de las Cortes de Cádiz. Ese año en Mendavia se coloca una tabla con una cadena dedicada a la Constitución de Cádiz.
Entre los años 1820 y 1822 no recibe las pechas el Duque de Alba. En 1820 se ha nombrado al Sr. Lombardo Alcalde Mayor del Condado. El Regidor de Mendavia, Atanasio García, va a un auto conciliativo y junta de los pueblos del Condado. En 1821 don Diego José Jalón, alcalde constitucional, asiste cuatro días a Lerín. Allí se organizan “los pueblos de la sociedad”, y se entabla un recurso contra el duque de Alba. Sin embarbo, se acerca el triunfo de los monárquicos. En 1821 Riego es destituido y Fernando VII nombra un gobierno más favorable al absolutismo. Así que los pueblos de la zona bajan la cabeza ante el Duque. En 1822 se le pagan “atrasos”. En represalia por los años de incumplimiento, el Duque deja de pagarles la tradicional merienda (cerca de 50 reales) para quienes habían llevado las cargas de cereal.
El pueblo español se rebela ante el absolutismo creciente y depone al rey. En 1823, con los Cien mil Hijos de San Luis enviados por los países de la Santa Alianza, se restituye al monarca Fernando VII. Mendavia, ya sometida, entrega 500 robos de trigo y 500 de cebada a Don Juan Terán, Tesorero del Duque de Alba. Ese año se desata una enfermedad desconocida que acaba con la vida de casi 40 mendavieses.

Dos años después (1825), en la "nueva" Mendavia monárquica, Ramón Ordónez, alcalde realista, acusa a cuatro maestros de propagar libros prohibidos y los suspende de su cargo. En 1827 son comisionados los mesteros Don Pablo Ximénez y Don Manuel Urbiola, para tratar en Lerín, con el Administrador del Duque de Alba, sobre convertir a dinero los 1.000 robos de trigo y cebada anuales de censo perpetuo, pero no pudieron lograr el acuerdo. En los años 1830 y 1831 vuelven a entregar la pecha en especie.